Billetes al paraíso: 60 euros.
Alquiler de un coche en el aeropuerto: 120 euros.
Apartamento en la playa: 547 euros.
Explicación a mis padres: La droga es la culpable.
Ver la cara que se les queda cuándo me vean aparecer allí: NO TIENE PRECIO.
Hay gente con la que te encariñas sin más, y de pronto te ves sentada en un parque, entre sombras espeluznantes de arboles milenarios, contándole cuánto lo echabas en falta sin siquiera saberlo. Existe esa clase de gente que te lee la mente, y luego te da un lento masaje en la espalda para que duermas bien. Aquellos que, aunque les avises de que es posible que ésa noche ronques debido a la gripe, y que no van a pegar ojo, tan sólo sonríen y se quedan tumbados esperando escucharlo.
El horóscopo me dice que voy a confundir sentimientos, o a descubrirlos... Por un amigo.
Me alegro de tener vigente la única norma práctica en mi vida: nunca jamás meterse así de cabeza con un amigo. Se acabarían las noches en vela, los masajes, las sorpresas, las risas, la confianza, el amor... Se acabaría todo.
Va a ser divertido. Me da igual el dinero, ya soy una yonqui oficial en mi casa. Y casi prefiero explicar esas grandes cantidades monetarias desvanecidas instantáneamente cómo culpa de una adicción que explicarles la gran amistad que me una a mis fantásticas/os.
No lo entenderían. Todavía no comprenden que yo ya he superado el amor, y ahora busco algo más profundo, algo que perdure en la eternidad. Algo de lo que no tengas nada que temer, y desde luego con lo que no tengas que fingir.
Acabaremos todos cruzados entre nosotros... jajaja.
Sólo me espera una vida hippie de lujo rodeada de pequeños polluelos procedentes de los hombres de mi vida.
Aquellos que me dan buenos masajes para dormir, y me escuchan contentos roncar.
martes, 30 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
amor.

- ¿Cómo lo conociste? - S. no dejaba de preguntar, y yo siempre trato de ser escueta cuando hablo de él.
- En una verbena, con trece años.Él iba todo borracho, y me acosó hasta que me hizo gracia...
No sé si era porque estaba poco habladora ayer, o porque de veras no conocía la historia, pero el interrogatorio se prolongó más de lo normal.
- ¿Te acosó? jajaja... ¿ Y tú que hiciste? ¿Te liaste con él?
- ¿Cómo me iba a liar con él? ¡Tenía novia, cómo siempre! y yo no estaba dispuesta a ser una más, así que pasé de él. - S. no parecía encontrar sentido a las palabras;la bonita historia de amor digna de película no se divisaba. No se olía más que alcohol, sexo y puertad.
-¡¿Entonces?!
- Sólo me enamoré de él. Lo esperé sin prisa, siéndole fiel y guardando todo lo importante por descubrir hasta que lo consgiuiera- sonreí con cara de tonta, ella esperaba en silencio. - Un año más tarde, en la misma verbena, me pidió rollo todo borracho. Otra vez tenía novia... Así que me volví a hacer de rogar.
- ¡¿Esperaste otro año más?! - No le respondí al instante. Tenía que ordenar todos esos recuerdos de mi vida para poder explicárselos lo suficientemente bien como para que lo entendiera. Suspiré. Los recuerdos, de nuevo.
>> Hei bruja, ¿estás bien? ¡si no quieres hablar del tema no pasa nada eh!
-No no, es que estaba pensando... La noche esa, estaba igual de borracho, pero incluso más pesado. Discutimos durante horas y al final, con una birra en la boca, mordiendo la boquilla, y un peta en la mano, me dijo que le gustaba mucho.
- ¡Oooooh! ¿Y entonces os liasteis?
- No, esperamos al día siguiente. Y luego ya empezamos a estar juntos.
- ¡OH! ¿Era el primero con el que te liabas?
- Sí...
- No me extraña que sea tan especial entonces...
- ¡Que va! fue la peor experiencia de mi vida... No sé que le pasaba a él por esa época, pero llegó igual de borracho aquella tarde que noche anterior y la boca le sabía a mierda. Sólo fue bonito porque fue con él.
- ¿Que más?
- El resto lo sabe todo el mundo.... Estuvimos tres años y medio; el primero y medio a escondidas, increíble. Nos llevábamos genial, lo hicimos, planeamos nuestro futuro y uf... todo era positivo. Al año y medio me descubrió mi madre de nuevo, y me dejó estar con él; ese verano mi padrino le metió una paliza, y a mi me encerraron en casa todo el verano.
- ¿Le pegó? ¿por qué?- conocía esa voz de justiciera que le salía a S. cuando se ponía de mal humor; la abogada que llevaba dentro se tragaba las leyes y no atendía a razones.
- No lo sé- suspiré. Ese tema ya no me gustaba nada. - Las cosas son así y punto; a nadie de mi familia le gustaba y él hizo lo que todos deseaban...
- Pero, ¿fue delante tuya? - mi risa ácida me traicionó y S. permaneció en silencio.
- Pues claro. - pude notar como cortaba el silencio, como me poseía la ansiedad de ese día. Como él escapaba de ese pariente tan querido antes, y cómo éste le aporreaba una y otra vez, sin importar mi presencia.
- ¿Y por qué te castigaron?
- Por escogerlo a él y no a ellos.
Le resumí todas las cosas que hicimos juntos, todos los lugares preciosos que conocí, y cuanto nos quisimos, aunque yo lo hiciera más. Le perdoné muchas cosas, pero todo valió la pena.
Le conté como a partir de los dos años nos quemaron, y empezamos a distanciarnos. Como dejé de quererlo tanto, o con tanta seguridad. Como quise vivir y lo herí profundamente. También le expliqué cuantas veces me perdonó y cuantas veces volví después de acabar con el gigoló de turno. Me consoló hasta cuándo el que me había roto el corazón era otro.
El último año fue duro, quizá el más difícil de mi vida. Le expliqué, sin tratar de justificarme, cómo lo abandoné por dañar mi orgullo, y como se dio completamente a los polvos mágicos. Como me suplicó que no lo dejara, y cómo amarré un coma etílico digno de mi dolor. Como me costó alejarlo de mi vida, y cuantas lágrimas he llorado. Como escapé de todo; como dejé de vivir.
- ¿Sigues enamorada de él?
- Yo siempre estoy enamorada de él, S.
- ¡Vuelve con él!
- No... ya he querido adoptarlo allá atrás en Diciembre. Pero es mejor que no pase.
- Oh.
- Puedo vivir así. Puedo quererlo de lejos. Pero a veces no tengo el suficiente valor cómo para quererlo de cerca. No puedo volver a arriesgarme. Podría morir en el intento.... - traté que no sonara forzado ese tono cómico, pero de nuevo lo único que conseguí fue compasión.
- Sabes que te esperan mil más para destrozarte el corazón, ¿no?
- Cómo dijo un sabio, el corazón sólo te lo rompen una vez. Luego, lo único que consiguen es hacerle pequeños rasguños que a penas duelen...
PUES GRACIAS A DIOS!!!!!!!!!!
- En una verbena, con trece años.Él iba todo borracho, y me acosó hasta que me hizo gracia...
No sé si era porque estaba poco habladora ayer, o porque de veras no conocía la historia, pero el interrogatorio se prolongó más de lo normal.
- ¿Te acosó? jajaja... ¿ Y tú que hiciste? ¿Te liaste con él?
- ¿Cómo me iba a liar con él? ¡Tenía novia, cómo siempre! y yo no estaba dispuesta a ser una más, así que pasé de él. - S. no parecía encontrar sentido a las palabras;la bonita historia de amor digna de película no se divisaba. No se olía más que alcohol, sexo y puertad.
-¡¿Entonces?!
- Sólo me enamoré de él. Lo esperé sin prisa, siéndole fiel y guardando todo lo importante por descubrir hasta que lo consgiuiera- sonreí con cara de tonta, ella esperaba en silencio. - Un año más tarde, en la misma verbena, me pidió rollo todo borracho. Otra vez tenía novia... Así que me volví a hacer de rogar.
- ¡¿Esperaste otro año más?! - No le respondí al instante. Tenía que ordenar todos esos recuerdos de mi vida para poder explicárselos lo suficientemente bien como para que lo entendiera. Suspiré. Los recuerdos, de nuevo.
>> Hei bruja, ¿estás bien? ¡si no quieres hablar del tema no pasa nada eh!
-No no, es que estaba pensando... La noche esa, estaba igual de borracho, pero incluso más pesado. Discutimos durante horas y al final, con una birra en la boca, mordiendo la boquilla, y un peta en la mano, me dijo que le gustaba mucho.
- ¡Oooooh! ¿Y entonces os liasteis?
- No, esperamos al día siguiente. Y luego ya empezamos a estar juntos.
- ¡OH! ¿Era el primero con el que te liabas?
- Sí...
- No me extraña que sea tan especial entonces...
- ¡Que va! fue la peor experiencia de mi vida... No sé que le pasaba a él por esa época, pero llegó igual de borracho aquella tarde que noche anterior y la boca le sabía a mierda. Sólo fue bonito porque fue con él.
- ¿Que más?
- El resto lo sabe todo el mundo.... Estuvimos tres años y medio; el primero y medio a escondidas, increíble. Nos llevábamos genial, lo hicimos, planeamos nuestro futuro y uf... todo era positivo. Al año y medio me descubrió mi madre de nuevo, y me dejó estar con él; ese verano mi padrino le metió una paliza, y a mi me encerraron en casa todo el verano.
- ¿Le pegó? ¿por qué?- conocía esa voz de justiciera que le salía a S. cuando se ponía de mal humor; la abogada que llevaba dentro se tragaba las leyes y no atendía a razones.
- No lo sé- suspiré. Ese tema ya no me gustaba nada. - Las cosas son así y punto; a nadie de mi familia le gustaba y él hizo lo que todos deseaban...
- Pero, ¿fue delante tuya? - mi risa ácida me traicionó y S. permaneció en silencio.
- Pues claro. - pude notar como cortaba el silencio, como me poseía la ansiedad de ese día. Como él escapaba de ese pariente tan querido antes, y cómo éste le aporreaba una y otra vez, sin importar mi presencia.
- ¿Y por qué te castigaron?
- Por escogerlo a él y no a ellos.
Le resumí todas las cosas que hicimos juntos, todos los lugares preciosos que conocí, y cuanto nos quisimos, aunque yo lo hiciera más. Le perdoné muchas cosas, pero todo valió la pena.
Le conté como a partir de los dos años nos quemaron, y empezamos a distanciarnos. Como dejé de quererlo tanto, o con tanta seguridad. Como quise vivir y lo herí profundamente. También le expliqué cuantas veces me perdonó y cuantas veces volví después de acabar con el gigoló de turno. Me consoló hasta cuándo el que me había roto el corazón era otro.
El último año fue duro, quizá el más difícil de mi vida. Le expliqué, sin tratar de justificarme, cómo lo abandoné por dañar mi orgullo, y como se dio completamente a los polvos mágicos. Como me suplicó que no lo dejara, y cómo amarré un coma etílico digno de mi dolor. Como me costó alejarlo de mi vida, y cuantas lágrimas he llorado. Como escapé de todo; como dejé de vivir.
- ¿Sigues enamorada de él?
- Yo siempre estoy enamorada de él, S.
- ¡Vuelve con él!
- No... ya he querido adoptarlo allá atrás en Diciembre. Pero es mejor que no pase.
- Oh.
- Puedo vivir así. Puedo quererlo de lejos. Pero a veces no tengo el suficiente valor cómo para quererlo de cerca. No puedo volver a arriesgarme. Podría morir en el intento.... - traté que no sonara forzado ese tono cómico, pero de nuevo lo único que conseguí fue compasión.
- Sabes que te esperan mil más para destrozarte el corazón, ¿no?
- Cómo dijo un sabio, el corazón sólo te lo rompen una vez. Luego, lo único que consiguen es hacerle pequeños rasguños que a penas duelen...
PUES GRACIAS A DIOS!!!!!!!!!!
viernes, 5 de junio de 2009
ME CAGO EN EL AMOR.

No está nada bien eso de que todo el mundo pasee su amor a todas partes...a veces creo que hay gente a la que de veras le gusta joder. ¿qué necesidad hay de llevar a tu novio a la playa, un día de frío, lluvia y nubes, dónde sólo hay surfistas? Claramente esos dos canallas sólo querían desconcentrarme... Puede que hay personas que para darse cuenta de lo felices que son tengan que demostrárselo primero a los demás.
El otro día, hablando con K., mi mejor amiga, llegamos a esa conclusión psicoanalizando algunas relaciones de amigas y conocidos ( es cierto que una no debe meterse en la vida de los demás, pero ¡carai! ¡que no nos lo pongan tan a huevo...!)
una amiga de toda la vida, llamémosla U., se ha puesto a salir con un chico que conocí éste año y con el que tengo mucha relación. La coña empezó cómo un intercambio de favores: yo se la conseguía y él me "regalaba" a un amigo suyo (¡maldita la hora...!).
Nuestra relación es sumamente estrecha; desde un principio nos hemos contado absolutamente todo sin tapujos, incluyendo lo que pensamos el uno del otro. Yo le he reconocido ser una gran zorra y él ha admitido dárselas de don Juan para engatusarlas, usarlas, malfollarlas y pasar a la siguiente. Un día de confesiones y tequila nos enrollamos. Al día siguiente, también. De aquella yo tenía muy claro que ni harta de vino me iba a poner con un tío así, y cómo me apetecía tener a alguien con quien pudiera ser yo misma, nos hicimos íntimos. Nos dimos un par de besos más, pero sólo eso... No me gusta la violencia, y hay una gran diferencia entre pasión y sadomasoquismo; a mí personalmente no me gusta que me peguen. Y follar con alguien que parece te quiera matar no es lo que más me pone en este mundo...
Bueno, continúo. Poco a poco fuimos haciéndonos pequeños "obsequios sexuales" con lo que divertirnos en nuestras largas noches de soledad. En un principio eran conocidos, colegas, gente lejana a nosotros. Pero cuánto más sabíamos de nuestro círculo más cercano de amigos, más queríamos conocerlos. Puede que fuera un juego absurdo o una competición, pero, una noche, pasó.
Fue un nueve de enero de éste año; subí a su habitación borracha como una cuba (bastante común por estas fechas) y me llevé conmigo a una amiga que había venido a visitarme esa semana. Tras haber tratado todo para que se viniera de fiesta y haber desistido, sonó el timbre y ÉL y X. aparecieron en la puerta. Salimos con ellos dos por ahí de fiesta. Y ÉL y yo nos quedamos... ¿pillados? El resumen de ese día fue mi profunda abrumación por ÉL y la carga de tener que hacerle un regalo al otro para devolverle el favor: "las cosas no son gratis", dijo sonriendo. Y prometí conseguirle una su medida.
Ya me lo decía mi madre, el amor no siempre es bueno: es un capricho del diablo que te hace perder la cabeza, y al final duele. Apareció U. por sorpresa cuatro meses después y se la puse en bandeja. Él me dejó vivir en paz con mi amado y todos felices.
El problema empezó el día en que yo empecé a odiar el amor, porque ellos siempre están ahí. Son cómo un pequeño Pepito Grillo que todo y lo fantástico que es lo que te estás perdiendo... lo único que me consuela es que K. también los está odiando. No son celos... Yo nunca estaría celosa de alguien así, no es mi tipo. ¡Es rabia! Es todo tan injusto...
Ellos nos persiguen a cada recóndita esquina de la ciudad, y nosotras huimos más lejos.
Ellos aparecen cuándo estamos de borrachera para tocarse tocarse públicamente las ingles con pasión; nosotras nos mosqueamos y nos marchamos de nuevo.
Ellos vienen a la playa a estar tumbados en la arena, abrazaditos, diciéndose lo genial que es vivir, y ¿nosotras? admitimos que no somos de piedra.
¿Por qué tienen que mostrarnos esa vida tan rosa, pastelosa, babosa y cursi, en la que todo es sexo, paz y alegría? A veces soy mala. Cruel hasta la médula. Me imagino cómo reaccionará ella cuándo compruebe que no es ningún santo, o él cuándo ella lo mande a la mierda... me apetece verlos pelearse, que se dejen, que se odien, que estén igual de reacios al amor de lo que lo estoy yo. Y si eso no es posible que sufran las inquietudes que trae el amor: que teman no verse, que engorden de felicidad y se rebajen a niveles infrahumanos el uno por el otro; que conozcan a sus amigos y se lleven mal. Que el sexo empeore y ya no se atraigan, que los adorables defectos se sientan insoportables, que se vean hasta cagando. Que a él no le funciones su pene y a ella no le venga la regla, y acaben viendo porno para reestablecer una relación satisfactoria. Y que todo sea en vano. Que sientan que todo se acaba, y venga alguien a mostrarlos que tiene más suerte que ellos.
No soporto que me muestren más esa felicidad si no puedo tenerla aquí y ahora, durmiendo junto a mí o liándose un porro, sonriendo con cara de tonto o mordiéndome la nalga. Diciéndome lo fantástico que es el mundo desde que estamos juntos. No quiero saber nada más si no me la pueden dar, o arreglar, o volver atrás en el tiempo para hacer las cosas mejor.
Sólo me apetece escuchar Tonino Carotone y gritar cómo una loca por la ventana a todas esas parejas felices que comparten helados. Que sepan que son patéticos y que pronto todo acabará. Que sepan que todo lo que ven ahora es un espejismo, una ensoñación de nuestro cerebro, una sobrecarga de hormonas. Que se den cuenta que el amor es sólo un mecanismo para perpetuar la especie.
Hoy, ME CAGO EN EL AMOR.
viernes, 29 de mayo de 2009
de vuelta.
Hace un calor horrible y los fondos están fatal para surfear. Para colmo de males, esta resaca me está matando, no tengo ni una mísera colilla y ojalá se cayara el niño del cuarto. Echo de menos mi casa...
Hacía meses que no lo pensaba; independizarse es una gran responsabilidad, y también un gran lujo. Pero, ¿independencia de qué, si no tienes a qué volver? Podría quedarme en casa de cualquiera de ellas: siempre me acojerían... Y sin embargo necesito de las broncas de mi madre, la poca fé de mi padre en la filosofía y los chillidos de mi hermana. Por necesitar hasta necesito pelear con alguien con quien sé que puedo hacerlo sin perderlos. Pero... Independizarse no es esto, esto es más bien mudarse y vender el pasado al mejor postor.
En todo este año, me he cruzado con toda clase de personajes, he recorrido media península en furgo y he saboreado las mejores drogas. He surfeado como nunca, mis patrocinadores me han alabado y yo he sonreido. Acto seguido, me he vuelto a enganchar a mi botella de ron, que es lo que mejor me sienta. He metido la pata con mi padre, mi madre me echa de menos y mis hermanos son especiales. He currado en antros de caché fingiendo interés por borrachos con pasta, y me he dejado la piel para compaginar las clases de filo con mi vida. He pedido el traslado de expediente tres veces y he cambiado de colegas tres veces... He empezado de cero tres veces.
He amado una vez y he llorado varias.
Pero esa es la parte negativa... Y nunca me arrepiento de nada.
Si me hubiera quedado allí, seguiría atrapada en ese juego de roles... Nunca hubiera intentado rebelarme, ni ser feliz, ni nada. Los echo de menos.
Pero yo he luchado por mi sueño, y lo he conseguido. No quiero ser una conformista, no me gustan las vidas normales...
He solucionado mi pasado. He grantizado mi felicidad futura.
Me encantan las sirenas. Son tan libres que no aman. Esa es la mayor libertad; la capacidad de amarte sólo a ti mismo, de no importarte nada ni nadie. Porque, al final, lo único que recorta tu felicidad es el miedo a destrozar la de los demás...
Hacía meses que no lo pensaba; independizarse es una gran responsabilidad, y también un gran lujo. Pero, ¿independencia de qué, si no tienes a qué volver? Podría quedarme en casa de cualquiera de ellas: siempre me acojerían... Y sin embargo necesito de las broncas de mi madre, la poca fé de mi padre en la filosofía y los chillidos de mi hermana. Por necesitar hasta necesito pelear con alguien con quien sé que puedo hacerlo sin perderlos. Pero... Independizarse no es esto, esto es más bien mudarse y vender el pasado al mejor postor.
En todo este año, me he cruzado con toda clase de personajes, he recorrido media península en furgo y he saboreado las mejores drogas. He surfeado como nunca, mis patrocinadores me han alabado y yo he sonreido. Acto seguido, me he vuelto a enganchar a mi botella de ron, que es lo que mejor me sienta. He metido la pata con mi padre, mi madre me echa de menos y mis hermanos son especiales. He currado en antros de caché fingiendo interés por borrachos con pasta, y me he dejado la piel para compaginar las clases de filo con mi vida. He pedido el traslado de expediente tres veces y he cambiado de colegas tres veces... He empezado de cero tres veces.
He amado una vez y he llorado varias.
Pero esa es la parte negativa... Y nunca me arrepiento de nada.
Si me hubiera quedado allí, seguiría atrapada en ese juego de roles... Nunca hubiera intentado rebelarme, ni ser feliz, ni nada. Los echo de menos.
Pero yo he luchado por mi sueño, y lo he conseguido. No quiero ser una conformista, no me gustan las vidas normales...
He solucionado mi pasado. He grantizado mi felicidad futura.
Me encantan las sirenas. Son tan libres que no aman. Esa es la mayor libertad; la capacidad de amarte sólo a ti mismo, de no importarte nada ni nadie. Porque, al final, lo único que recorta tu felicidad es el miedo a destrozar la de los demás...
jueves, 28 de mayo de 2009
nueva era.
-¡Pero que asco! ¿Por qué me cuentas eso?
- No sé, es simplemente un cotilleo... ¿por qué te pones así? ¿acaso te molesta? - mi cara se vuelve roja de ira mientras susurro>> nooo, ¿por qué iba a molestarme? sólo es X...
- AH, pues eso. Se la folló ayer y tal. Y blabla blabla blalabla bla bla bla...
Se finiquito definitivamente nuestra historia secreta; la fidelidad no tiene porqué ser secreta y empieza el fin de una nueva era.
A partir de ahora voy a ser yo. Voy a dejar subir a X a mi cuarto si es eso lo que tanto desea. Voy a dejar que se ponga nervioso, que trate de camelarme y se me eche encima. El resto te lo puedes imaginar... CANALLA.
Haré todo lo que no he echo en seis meses de "esto". Te arrepentirás, lo sé. Ya lo dijo H, nunca nadie te había tenido tan cogido por los huevines. Y no va a haber segundas partes, no me lo pidas más ni me recrimines cosas del pasado (ese en el que tu y yo NO estábamos). Si hubiera querido no hubiera cambiado. Si hubiera querido hubiera sido cruel. Si hubiera querido ahora el que lloraría serías tú.
Pero, definitivamente, no compartimos el mismo estilo de vida. Te digo adiós, mi amor, mientras me fumo la última uña de este mariachi y pienso a dónde me iré a vivir el año que viene.
Sin duda, la furgo y tu hermano son míos.
- No sé, es simplemente un cotilleo... ¿por qué te pones así? ¿acaso te molesta? - mi cara se vuelve roja de ira mientras susurro>> nooo, ¿por qué iba a molestarme? sólo es X...
- AH, pues eso. Se la folló ayer y tal. Y blabla blabla blalabla bla bla bla...
Se finiquito definitivamente nuestra historia secreta; la fidelidad no tiene porqué ser secreta y empieza el fin de una nueva era.
A partir de ahora voy a ser yo. Voy a dejar subir a X a mi cuarto si es eso lo que tanto desea. Voy a dejar que se ponga nervioso, que trate de camelarme y se me eche encima. El resto te lo puedes imaginar... CANALLA.
Haré todo lo que no he echo en seis meses de "esto". Te arrepentirás, lo sé. Ya lo dijo H, nunca nadie te había tenido tan cogido por los huevines. Y no va a haber segundas partes, no me lo pidas más ni me recrimines cosas del pasado (ese en el que tu y yo NO estábamos). Si hubiera querido no hubiera cambiado. Si hubiera querido hubiera sido cruel. Si hubiera querido ahora el que lloraría serías tú.
Pero, definitivamente, no compartimos el mismo estilo de vida. Te digo adiós, mi amor, mientras me fumo la última uña de este mariachi y pienso a dónde me iré a vivir el año que viene.
Sin duda, la furgo y tu hermano son míos.
miércoles, 27 de mayo de 2009
DULCES sueños.
Hoy he tenido un sueño un tanto... ¿húmedo? ya me tocaba, la verdad. Mi vida sexual de estos meses para acá ha perdido el ritmo que mantenía desde hace años...
Me he despertado con una dosis de relajación sobrehumana en mis músculos, esa sensación de haber tenido una buena sesión de sexo durante toda la noche. Y mi cara, sinceramente, se ve mucho mas bonita.
Aún recuerdo aquellos dorados años en los que tenía dieciseis... Ai, parece que hayan pasado siglos o tal vez milenios... Decir que con diecinueve a puntito de los veinte me siento vieja es más que triste. Aunque la verdad, no me arrepiento de nada.
Con quince años descubrí la cara fea de los hombres, esos que por tener 25 se piensan que pueden hacer de tu culo un pandero ( y no es una forma de hablar). Recientemente me he vengado de ese asqueroso que se pensó saber más que yo... já. No ha llovido nada desde aquella.
El caso es que me lo encontré en el bar un jueves a eso de las cinco de la madrugada, y él iba cieguísimo. Al principio no me reconoció, pero pronto recobró la memoria y sonrió triunfante: el pobre aún se pensaba que seguía siendo una idiota... A todo esto hay que recalcar que yo iba más que preciosa (era una ocasión especial) y un 80 por ciento de los hombres habían intentado llevarme al lado oscuro para ver si había suerte. Bueno, sigo. El caso es que el imbécil éste se pensó que por haber sido mi amor platónico iba a haber algo, y yo, que ni perdono ni olvido, le seguí el rollito... ¿En que momento le habré visto yo algo a este pedófilo? fue lo primero que pensé. Se creía importante por tener treinta tacos y seguir por ahi de farra todo puesto... En fin, muy triste. El tonto empezó a alagarme, a susurrarme de cuántas maneras me había querido poner en aquella ocasión (en la que yo acabé huyendo asustada después de unas cuántas vejaciones sexuales) y cuántas veces me haría subir al cielo esta noche si accedía. Me trató cómo si fuera una puta, y yo actué como si fuera una puta. En un pasado estas cosas me importaban... pero, ¿ahora? Soy más cara que cualquier fulana del palo.
Me llevó al garito pijo de moda, me invitó a unas cuántas copas y después de haber dejado que me rozara levemente el culo, me regaló unos cuantos polvos de la felicidad a cambio de verme mear... No sé de dónde he sacado la devoción por las braguitas infantiles, pero para éste hombre fue todo un descumbrimiento. Me ofreció más de lo que quería, y yo seguí aceptándolo.
A esas horas ya iba muy ciega, así que opté por reunirme con mis amigas. El tonto no desistió hasta que le saqué todo lo que llevaba encima y le dije que pasara de mí.
La verdad es que la situación llegó a ser muy brusca... Si no fuera por mi gran amigo X que mide dos metros y impone lo suyo aún lo tendría suplicando que le vendiera mis preciosas braguitas de corazones... Fue una noche interesante. De éstas historias que recuerdas siempre riéndote de estos canallas que se piensan que una tía que folle es lo mismo que una zorra barata.
A veces me encanta ser una zorra. Nunca se sabe cuánto dinero puedes llegar a sacar en una noche... y nunca nadie ha dicho que yo vaya a dejar que me la enchufes.
cuan básicos son algunos, mi amor. Cuánto me alegro de que tú no seas así.
Cómo me gusta despertarme así. Definitivamente, amo los sueños húmedos.
Me he despertado con una dosis de relajación sobrehumana en mis músculos, esa sensación de haber tenido una buena sesión de sexo durante toda la noche. Y mi cara, sinceramente, se ve mucho mas bonita.
Aún recuerdo aquellos dorados años en los que tenía dieciseis... Ai, parece que hayan pasado siglos o tal vez milenios... Decir que con diecinueve a puntito de los veinte me siento vieja es más que triste. Aunque la verdad, no me arrepiento de nada.
Con quince años descubrí la cara fea de los hombres, esos que por tener 25 se piensan que pueden hacer de tu culo un pandero ( y no es una forma de hablar). Recientemente me he vengado de ese asqueroso que se pensó saber más que yo... já. No ha llovido nada desde aquella.
El caso es que me lo encontré en el bar un jueves a eso de las cinco de la madrugada, y él iba cieguísimo. Al principio no me reconoció, pero pronto recobró la memoria y sonrió triunfante: el pobre aún se pensaba que seguía siendo una idiota... A todo esto hay que recalcar que yo iba más que preciosa (era una ocasión especial) y un 80 por ciento de los hombres habían intentado llevarme al lado oscuro para ver si había suerte. Bueno, sigo. El caso es que el imbécil éste se pensó que por haber sido mi amor platónico iba a haber algo, y yo, que ni perdono ni olvido, le seguí el rollito... ¿En que momento le habré visto yo algo a este pedófilo? fue lo primero que pensé. Se creía importante por tener treinta tacos y seguir por ahi de farra todo puesto... En fin, muy triste. El tonto empezó a alagarme, a susurrarme de cuántas maneras me había querido poner en aquella ocasión (en la que yo acabé huyendo asustada después de unas cuántas vejaciones sexuales) y cuántas veces me haría subir al cielo esta noche si accedía. Me trató cómo si fuera una puta, y yo actué como si fuera una puta. En un pasado estas cosas me importaban... pero, ¿ahora? Soy más cara que cualquier fulana del palo.
Me llevó al garito pijo de moda, me invitó a unas cuántas copas y después de haber dejado que me rozara levemente el culo, me regaló unos cuantos polvos de la felicidad a cambio de verme mear... No sé de dónde he sacado la devoción por las braguitas infantiles, pero para éste hombre fue todo un descumbrimiento. Me ofreció más de lo que quería, y yo seguí aceptándolo.
A esas horas ya iba muy ciega, así que opté por reunirme con mis amigas. El tonto no desistió hasta que le saqué todo lo que llevaba encima y le dije que pasara de mí.
La verdad es que la situación llegó a ser muy brusca... Si no fuera por mi gran amigo X que mide dos metros y impone lo suyo aún lo tendría suplicando que le vendiera mis preciosas braguitas de corazones... Fue una noche interesante. De éstas historias que recuerdas siempre riéndote de estos canallas que se piensan que una tía que folle es lo mismo que una zorra barata.
A veces me encanta ser una zorra. Nunca se sabe cuánto dinero puedes llegar a sacar en una noche... y nunca nadie ha dicho que yo vaya a dejar que me la enchufes.
cuan básicos son algunos, mi amor. Cuánto me alegro de que tú no seas así.
Cómo me gusta despertarme así. Definitivamente, amo los sueños húmedos.
martes, 26 de mayo de 2009
día extraño.
Si, supongo que existen formas diferentes de sentirlas cosas.
Puedes tener un día horrible en el que saber que tu antigua chupa vaquera(con la que luchaste por la revolución) te queda pequeña sea el fin del mundo. Entonces existen dos remedios. Para ellos va que ni pintado el refrán que dice "lo que no mata engorda". Puedes optar por la salida fácil: pillarte 20 euros del más rico de los paquistanís y hundirte en tu cama tranquila, mientras analizas el movimiento del humo escapando de tus labios y llorando como una magdalena, porque hasta ese humo tan mágico quiere dejarte allí. Además, Chris Martin te entiende y escuchar "The scientist" te ayuda a no sentirte tan enormemente ilógica: por lo menos ya tienes porqué llorar, ¿no?
También, después de escoger la salida fácil durante repetidas ocasiones(variando la sustancia ingerida) puedes temer por eso que llaman la drogadicción y optas por inflarte como una vaca. Compras un kilo de helado de chocolate y vuelves a ver "Ho voglia di te". ¿Final?
Por favor, en días cómo los de hoy cojan el suficiente dinero como para derrocharlo, vayan a por un conjunto de ropa interior sexy, apaguen la luz y enciendan una vela: a la luz de las velas siempre somos preciosas. Y quiéranse. Ni las calorías ni la resaca ayudarán a cambiar el rumbo de nuestras vidas, y mucho menos a evitar que mañana se despierte igual.
Pero para aquellos que me vengan con el cuento de que al igual que de sentir existen formas diferentes de demostrar amor... Por favor, alejense de mí.
No existen razas, religiones, edades ni sexos que puedan alterar el brillo de los ojos cuándo alguien quiere... No es algo opcional.
Aquellos que quieren de otra manera más personal, o lo demuestran a su manera, simplemente no saben querer.
No me gusta la gente que no me sabe querer.
Puedes tener un día horrible en el que saber que tu antigua chupa vaquera(con la que luchaste por la revolución) te queda pequeña sea el fin del mundo. Entonces existen dos remedios. Para ellos va que ni pintado el refrán que dice "lo que no mata engorda". Puedes optar por la salida fácil: pillarte 20 euros del más rico de los paquistanís y hundirte en tu cama tranquila, mientras analizas el movimiento del humo escapando de tus labios y llorando como una magdalena, porque hasta ese humo tan mágico quiere dejarte allí. Además, Chris Martin te entiende y escuchar "The scientist" te ayuda a no sentirte tan enormemente ilógica: por lo menos ya tienes porqué llorar, ¿no?
También, después de escoger la salida fácil durante repetidas ocasiones(variando la sustancia ingerida) puedes temer por eso que llaman la drogadicción y optas por inflarte como una vaca. Compras un kilo de helado de chocolate y vuelves a ver "Ho voglia di te". ¿Final?
Por favor, en días cómo los de hoy cojan el suficiente dinero como para derrocharlo, vayan a por un conjunto de ropa interior sexy, apaguen la luz y enciendan una vela: a la luz de las velas siempre somos preciosas. Y quiéranse. Ni las calorías ni la resaca ayudarán a cambiar el rumbo de nuestras vidas, y mucho menos a evitar que mañana se despierte igual.
Pero para aquellos que me vengan con el cuento de que al igual que de sentir existen formas diferentes de demostrar amor... Por favor, alejense de mí.
No existen razas, religiones, edades ni sexos que puedan alterar el brillo de los ojos cuándo alguien quiere... No es algo opcional.
Aquellos que quieren de otra manera más personal, o lo demuestran a su manera, simplemente no saben querer.
No me gusta la gente que no me sabe querer.
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