lunes, 28 de septiembre de 2009

que le vaya bien!


Es posible que no se me den muy bien las despedidas, pero ¿qué derecho tiene el horócopo para dudar de mi amor por él? Me dice que si lo quiero lo dejaré ir.
¡Pues claro que lo quiero, joder! Por eso mismo me aferro como un clavo ardiendo a él.
Pero... Después de ese chasco principal, también me aconseja que no lo soporte todo.
¿He sido tonta? ¿He querido demasiado o él demasiado poco? Me decanto más bien por la segunda... Después de todo, debo a su deserción el echo de haber aceptado lo que es, YA, nuestro pasado.
Y eso no me alegra en absoluto, me parte el alma ver la frialdad con la que realmente vive. Decirme que me adora, que me ama, que no puede vivir sin mi... Y al día siguiente soy yo la que se ha vuelto a equivocar, por dios, ¡si sólo somos amigos!
Pero ya está bien este de este tema. Ha llegado un punto en que ya no siento ni padezco, y aunque me joda, y tenga que acostumbrarme a este estado de shock constante, ya no puedo aguantar más.
Supongo que volver a ser un putón nunca es malo del todo... Ganas amigos, experiencia y olvido. Y así sí que tendré una razón obvia para no volver detrás tuya a suplicarte migajas de amor: ya nunca más besaré tus labios como si fueran únicos, porque habré comprobado que no.
Así que, sacándome el sombrero ante usted, me retiro caballero.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Recuerdos.



Soy de las personas que creen que toda causa tiene un efecto, y que todo es efecto de algo. PERO, tristemente, ayer, en el metro de camino a casa, me di cuenta de que no.
No había nada que ver, cómo no encuentro nada especial que hacer desde hace dos semanas. Tan sólo observaba una pequeña mariquita en el cristal de la ventana.
Era bonita, no sé, me pareció algo inocente, y me limité a observarla. Quedan pocas cosas bonitas&inocentes en esta vida... Hay que saber sacarles el jugo.
Sonó el pitido que señalizaba el cierre de las puertas, y giré la cabeza. Para cuando la volví al cristal, ella había volado. Desaparecido.
No dejó ningún rastro, ninguna señal de que hubiera existido. Sólo quedó gravada en mi cabeza, cómo si fuera un sueño. Cómo si fuese un dulce recuerdo. Que nunca ha sido realidad, y sólo ha existido en mi cabeza. Cómo todos mis dulces recuerdos.
Por alguna extraña razón, sigo buscando un porqué, un qué es lo que hice mal, lo que no le di. Qué tengo o no tengo, o descubrió de repente que no le gustaba. Me resisto a creer que todo fue una gran mentira, que no me quería, que nunca me quiso, que sólo me pasó el rato conmigo. Me resisto a creer que mi corazón está en manos de alguien que no lo sabe cuidar; que por saber no sabe ni que lo tiene.
Lo he hecho todo. ¡Por hacer hasta he mandado mariachis a su ventana! Lo he hecho todo... Y sólo me pregunto. ¿por qué?
Me gustan las películas. Me encantan las historias de película. Cómo la que teníamos. Esas en las que sobran las palabras, y todo el mundo admira todo lo que tienes.
Me gustan las películas. Pero no me gusta éste final.
¿Por qué? ¿Qué he hecho mal? ¿En qué he fallado? Ya no queda espacio en mí para guardar tanta felicidad pasada... No puedo aceptar que mi felicidad siempre sea pasada.
¿Por qué?
Ahora, después de todo lo que he sufrido, es cuándo tiene que llegar mi príncipe a lomos de su caballo. Porque me gustan las películas. Y creí en ellas.

sábado, 5 de septiembre de 2009

j. (de jaco,mi amor).

Es la primera vez que doi un nombre propio y real para hablar de alguien.
La verdad, he tratado de cammbiarselo, ponerle un apodo, buscar algo que siga manteniendolo en el anonimato. Pero no puedo. Porque cuando pienso en el, lo único que lo define es eso, Jaco. Jaco, Jaco,Jaco,Jaco. No existe nada suficientemente bonito con lo que pueda identificarlo... Soy cursi, lo se. Pero, ¿que mas da? Ahora ya es tarde para arreglarlo, para decírselo, para camelarlo, para conquistarlo y robarle el corazón.
Jaco. Jaco, mi amor. Jaco.
Para decirle que nunca pensé volver a ser feliz, ni que si no quiere adoptar pues los tenemos todos nuestros y listo.
Para decirle lo precioso que es mientras duerme, y lo que me fascina despertarme a su lado. Porque lo ilumina todo con sus ojos. Ilumina mi vida.
Jaco, mi amor. Jaco.
Ojalá nunca te alejaras de mi. Y te pasaras el día sonriendo como solo tu sabes.
Jaco, mi amor.
Ojalá vuelvas a mi algún día. Y me recuerdes lo que es la felicidad.

viernes, 4 de septiembre de 2009

F. (de fé)

Cada vez que me caigo, siempre pienso, "joder, este golpe ha sido más fuerte. Me ha dolido más, nunca podré borrar estas marcas. Nunca podré olvidarlo. Éste ha sido un golpe de verdad.".
Cada vez que me caigo, pierdo las esperanzas durante un periodo de tres días, en los que respirar se me hace un suplicio y vivir insoportable.
Cada vez que me caigo me pregunto, " ¡¿Pero por qué cojones yo?!", y busco todo tipo de explicaciones, motivos. Busco cualquier mísero detalle que me de fé.
Cada vez que me caigo, trato de convencerme de que no me he caído. Pero es mentira.
Y lloro cómo una loca, y me pregunto en qué momento cambió todo. Porque yo nunca me merezco ésto... ¿O sí?
Cada vez que me caigo me doi cuenta de que siempre jodo todo con mis estupideces.
Y aún lloro más. Porque él no me puede querer, porque no me lo merezco.
Cada vez que me caigo, me hundo, toco fondo y muero un poco...


... Y entonces recuerdo su cara. La de ÉL. Y me pregunto, ¿qué más dá? si amor verdadero sólo existe uno, y yo ya lo he perdido, ¿qué más dá? ésto es una felicidad efímera, ¿qué más dá?.
Yo no soy una persona preparada para el olvido. Vivo de sueños y recuerdos. Siempre recuerdos. Y nunca nunca nunca olvido.
Entonces, ¿qué más dá? esto ya ha pasado otras veces. Sobreviviré.

Pero mientras, aún es el primer día de luto, me merezco llorar un poquito más.

jueves, 3 de septiembre de 2009

U. (de utopia)

Después de años de experimentación, he llegado a una conclusión: uno siempre ve lo que satisfaga a su persona.
Por muy depresivo que seas, por muy pesimista y gafe, por muy seguro que estés de lo malo, siempre vencen las esperanzas ( o la ilusión) de que lo bueno es lo que realmente va a pasar. Pero, ¿por qué?
Si esto fuera un mundo rosa, en el que llueve cerveza, los arboles son de chocolate y toda la hierba es maría, lo entendería.
Si no existiera el calentamiento global, ni las enfermedades, ni la política, lo entendería.
Si la gente fuera inmortal, África siguiera viva y no existieran las guerras, lo entendería.
Pero la realidad es que, en el fondo, me temo que no exista ni el amor, ni la paz, ni la felicidad. Temo que todo eso sea una utopía por la cual luchamos durante toda la vida, pero que nunca llegamos a encontrar.
Porque, si fuéramos felices no lo sabríamos.
Si hubiera paz, no la apreciaríamos.
Si el amor existiera... Si el amor existiera...
Ojalá el amor existiera. Creo que entonces podría morir tranquila, de amor.