lunes, 26 de octubre de 2009

J.

Ya no se puede huír más lejos ni correr más rápido.
Ya no puedo fingir más ni dudar menos. No puedo dejar de creerte, y mucho menos renegarme a aceptarte.
No eres parte de mí. No eres parte de mí. No eres más parte de mí.
No me repito más cuanto me quieres, cuantas excusas hay para que todo esto haya pasado, no me castigo por todos mis errores. No hay nada.
NO hay nada. NO hay nada. NO hay nada.
No soy culpable de tus miedos, ni reina de tu soledad. No soy quien se ha apartado, cómo tampoco quien te buscó.
No soy quien confió en que esto apareciera, ai... en que tu aparecieras.
No soy quien te juro nada eterno, y sin embargo la única que lo cumple.
Ahora, ¿que me tienes que decir? Nada.
El tiempo es efímero. Y tú me hiciste efímera.
Ya no tengo más sitios a dónde huír. Ya he corrido suficiente. Ya te he querido bastante.
Ya he sufrido más de lo normal.
¿Para qué continuar haciéndolo?
Estoy rota. Y no quiero repararme. Has hecho que cambie. Pero no sonrías. A peor.
¿Que qué hago yo con ese tipo? Tener dinero. Una imagen. Un futuro más fácil.
Ya no busco amor. Ya no quiero amor con mis cinco poyuelos. Ya no quiero amor.
No más amor.
¿Para qué? Nunca durará lo suficiente para que no duela.